Comisiones Obreras de Extremadura | 6 junio 2026.

Extremestiza o cómo convertir el currículo en una operación política

    Tomás Rodríguez. Secretario General de la Federación de Enseñanza de CCOO de Extremadura

    03/06/2026.
    Extremestiza o cómo convertir el currículo en una operación política

    Extremestiza o cómo convertir el currículo en una operación política

    El Partido Popular ha aprobado en la Mesa Sectorial de Educación, con el voto en contra de CCOO, Extremestiza, una nueva optativa que se incorporará al currículo extremeño. La presentan como una asignatura destinada a profundizar en la “Hispanidad”, en la importancia de Extremadura en América y en los lazos históricos, culturales y lingüísticos entre ambos territorios. Plantean que la materia quiere reconstruir una historia compartida y que, tras cursarla, el alumnado habrá desarrollado conciencia de identidad y pertenencia. No hablamos, pues, solo de conocimiento histórico, sino de una operación política de construcción simbólica desde la educación.

    Desde nuestro punto de vista, el problema no es estudiar la relación entre Extremadura y América. Esa relación existe, tiene una enorme relevancia histórica y debe abordarse en las aulas con rigor y espíritu crítico. El problema radica, a nuestro juicio, en aprobar una nueva asignatura cuando el currículo de Extremadura ya incorpora esos contenidos. El marco curricular ya existe. Lo que falta no es una nueva etiqueta política, sino tiempo, estabilidad y condiciones para desarrollar bien lo que ya está reconocido.

    Queremos dejar claro, en todo caso, que nuestra discrepancia no se dirige contra el trabajo del comité de expertos que ha participado en la elaboración de los contenidos de la nueva materia. Damos por hecho que habrán desarrollado su cometido con el mayor rigor académico y profesional. Nuestra crítica se sitúa en otro plano, en la decisión política de crear una asignatura nueva con una orientación identitaria determinada, cuando los contenidos históricos a los que se apela ya tienen encaje en el currículo vigente. No hablamos, pues, de una carencia curricular real, sino de la voluntad política de intervenir sobre el relato identitario. La Consejería de Educación, además, ha decidido seguir adelante sin aceptar las alegaciones presentadas por CCOO.

    Esta decisión no puede analizarse aislada del actual contexto político regional. El acuerdo de gobierno entre el Partido Popular y VOX ha supuesto la supresión del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí en los dos centros educativos de Talayuela en los que se venía impartiendo, una localidad con una presencia muy significativa de alumnado de origen magrebí y con la oposición de la comunidad educativa de ambos centros. Aunque se ha anunciado que el programa podrá continuar fuera del ámbito educativo, lo verdaderamente relevante es que sale de la escuela pública: deja de estar integrado en los centros, pierde su valor como herramienta de convivencia escolar y se convierte en una actividad desplazada al margen de la vida educativa ordinaria.

    En este contexto, emplazamos a la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura a que explique por qué es necesario que nuestro alumnado trabaje por partida doble nuestros lazos históricos y culturales con América, tanto en materias ya existentes como en esta de nueva creación, y no lo es, por contra, que haga algo similar con los incuestionables lazos históricos y culturales que dejaron tras de sí los musulmanes después de casi ocho siglos de presencia en la península ibérica. Si de verdad se tratara de construir una identidad regional rigurosa y no un relato político interesado, lo lógico sería abordarla desde la complejidad de todos los procesos históricos que han configurado Extremadura: los primeros pueblos que habitaron este territorio, el proceso de romanización, la influencia de los pueblos germánicos procedentes del centro y norte de Europa, la presencia musulmana, el descubrimiento y la colonización de América, la huella que dejaron franceses e ingleses durante la Guerra de la Independencia, los profundos lazos históricos, culturales, sociales y territoriales que nos unen con Portugal, y también los efectos de los distintos procesos migratorios que explican que hoy haya más de 600.000 extremeños y extremeñas viviendo fuera de nuestra región. Reducir la identidad extremeña a una sola dimensión de su pasado no es hacer historia; es seleccionar políticamente la memoria.

    A nuestro entender, una educación pública democrática no puede seleccionar la memoria cultural en función de intereses partidistas ni convertir la diversidad del alumnado en un problema. Resulta profundamente preocupante que se prime un relato épico de la expansión hispánica mediante la creación de una materia específica y, en cambio, la huella musulmana en la península ibérica durante casi ocho siglos, aunque presente en el currículo oficial, quede relegada a un lugar secundario dentro del relato educativo. Esa presencia dejó elementos incuestionables en nuestra lengua, arquitectura, agricultura, toponimia e identidad colectiva. Extremadura, como el conjunto de España, no se explica desde una sola raíz ni desde una identidad cerrada y excluyente, como quieren hacernos ver.

    La salida del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí de los centros educativos, y la aprobación de una nueva asignatura con el único fin de apuntalar una identidad regional absolutamente reduccionista, evidencian una nueva cesión del Partido Popular a la ultraderecha. Allí donde la escuela debería tender puentes, reconocer la diversidad y favorecer la inclusión, el Gobierno autonómico acepta deslegitimar una parte de la cultura presente en sus propios centros educativos. No hablamos de imponer una cultura sobre otra, sino de educar desde el conocimiento, el respeto y la complejidad histórica. Negar esa complejidad no fortalece la identidad; la debilita.

    A esta objeción de fondo se suma otra igualmente importante: la laboral y organizativa. La creación de una nueva optativa supone duplicidad de contenidos, fragmentación creciente de la oferta, más presión sobre los departamentos y un impacto especialmente delicado en centros pequeños y rurales. Las decisiones de escaparate suelen pagarlas después los claustros con más carga, improvisación e inestabilidad.

    El diseño de la materia confirma ese desplazamiento de costes hacia los centros. Extremestiza ha sido aprobada como optativa de 3º y 4º de ESO y se atribuye, por este orden, al profesorado de Geografía e Historia, Lengua Castellana y Literatura y Biología y Geología. Se añade así otra pieza a una oferta ya tensionada y se hace descansar su implantación sobre departamentos que ya trabajan contenidos afines en el currículo ordinario. Además, su incorporación va a tener efectos no deseados sobre otras optativas ya existentes, especialmente sobre las segundas lenguas extranjeras, Francés y Portugués, que compiten por el mismo espacio horario y por el mismo alumnado. En lugar de reforzar una oferta educativa plural, útil y conectada con nuestro entorno europeo y transfronterizo, la Consejería introduce una materia de orientación identitaria que puede debilitar opciones formativas consolidadas y necesarias.

    Desde nuestro punto de vista, el espacio iberoamericano no debería abordarse desde relatos nostálgicos de Hispanidad, sino desde el fortalecimiento de las sociedades iberoamericanas, el diálogo social, los derechos humanos, la cooperación y la igualdad. Si se quiere reforzar el estudio de América, hay margen suficiente dentro del currículo existente para hacerlo con más profundidad, mejores materiales y enfoques más críticos, sin duplicar materias ni tensionar aún más los centros.

    Por eso, CCOO ha votado en contra de la aprobación de Extremestiza en la Mesa Sectorial de Educación y rechaza su implantación en los términos planteados. La educación pública de Extremadura no necesita más relatos impuestos; necesita rigor, pluralidad, recursos y respeto a la diversidad real de sus aulas.